La Cámara Chilena de la Destrucción y La Estrategia del Caracol unen fuerzas en un split que no solo suena bien: también dice algo sobre cómo se hace música independiente en Chile.
Eli y los Diamantes Perdidos debutan con un disco que entiende el amor más allá de lo romántico, con un mapa de vínculos que dialoga con Lemebel y la tradición de la canción popular chilena.
Rosario Alfonso intercambia el minimalismo por una riqueza orquestal (arpas, vibráfonos y leonas) para crear el mapa sonoro más honesto sobre sanar un corazón roto. Una maduración espectacular.
Con una producción más sencilla pero cargada de significado, la banda logra uno de los trabajos más conmovedores de su discografía. Un viaje íntimo por el cansancio, las dudas y la belleza de crecer.
El debut de Sabales es una obra redonda donde la honestidad, el carisma y una producción cuidadosa convergen en uno de los discos más memorables del año.
El primer LP de Costamora, grabado entre salas de ensayo y homestudios, es un ejercicio de pop-rock indie sólido y profundamente personal que se ganó un lugar entre los discos más memorables del año.
El segundo disco de Nicolicio profundiza en la introspección, mezclando post-rock, emo y arreglos orquestales para crear una obra que duele, pero también libera.