«Atractiva»: habitar la contradicción sin resolverla

El #RE666AETON de 666ATA no busca sanitizar el reggaetón ni despojarlo de su goce: lo interviene desde dentro, estirando el género hasta donde cabe la poesía.

Cuando pensamos en géneros musicales, al menos en los populares, tendemos a imaginar una fórmula estándar, un sonido característico, incluso un ritmo bien marcado. Bajo nuestras percepciones, asociamos una estética base para cada disciplina artística.

Por ejemplo, si te digo reggaetón vas a pensar en un tiempo específico, con elementos sonoros comunes e incluso una lírica reconocible. Por eso quería destacar y conversar sobre 666ATA, proyecto de Penélope Lubbert, y su EP “Atractiva”. Su propuesta artística, definida como #RE666AETON, es una tensión entre la forma y el fondo: toma un género explícito pensado para el goce inmediato y lo llena de analogías y ocultismo.

Esta dualidad como eje rodea tanto el EP de la artista como el género en sí. El reggaetón interpretado por mujeres funciona como un espacio de contradicción permanente.

Coexiste simultáneamente como una vía de empoderamiento, autonomía y liberación sexual, mientras choca con un género que reproduce patrones tradicionales del patriarcado. No es un fenómeno puramente antipatriarcal; tiene matices. Las artistas negocian, asimilan y desafían las normas de género de la sociedad en la que están insertas (Díaz y Villegas, 2025).

Por lo tanto, el EP no hay que verlo en términos de “negro o blanco”. 666ATA transita entre la vulnerabilidad y la hipersexualidad, entre discursos de total control y momentos de sumisión al deseo, habitando precisamente la dualidad estructural que define al reggaetón femenino en la actualidad.

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No solo podemos diseccionar desde la dualidad y la identidad: esa misma tensión, de la que la artista es plenamente consciente, es materia seria de análisis.

Su propuesta estética se inscribe en esta era digital donde el reggaetón sirve simultáneamente como expresión de la calle, herramienta de visibilización identitaria y objeto artístico complejo que desafía las posturas más rígidas de la crítica musical tradicional.

Esto puede generar rechazo y oposición. El reggaetón no es ni el primer ni el último género en provocarlo; todas las épocas tienen su saco de boxeo. Amplios sectores de la población, incluyendo las esferas académico-artísticas, todavía tildan el estilo musical de género vulgar, clasista y machista.

Esa intolerancia opera bajo un prejuicio: una actitud negativa basada en dogmas intelectuales que evita deliberadamente la experimentación o validación empírica del sonido para no contradecir sus propias ideas preconcebidas (Antonio y Chávez, 2020).

Sin embargo, el género comparte el mismo proceso histórico de expresiones artísticas hoy respetadas o incluso protegidas por la UNESCO, como el tango, el flamenco, el mariachi, la salsa o el rock and roll. Todos surgieron de manera informal desde la calle y enfrentaron el desprecio inicial de las élites académicas y los sectores sociales ajenos a ellas.

Sumado a todo lo anterior, 666ATA presenta una estética tan densa como atractiva, tanto en su música como en la imagen que ha cultivado en torno a su carrera artística. El género no funciona solamente como una evasión, como muchos plantean: es crudo y oscuro, y se da el trabajo de mezclar incomodidad, dolor y placer (Oyarzún, 2026).

El universo estético de 666ATA se sostiene explícitamente en la dualidad: “ángel y demonio, ternura y crudeza, luz y oscuridad” (CTPZ, 2026). Lo que refuerza esta idea es el yin yang: habitarlo, no resolverlo. A eso se suma una narrativa basada en la Ley de Atracción, la transformación de una mujer que transiciona de un rol activo de persecución a una posición de poder donde deja de perseguir y comienza a atraer.

El proyecto de 666ATA no surge en el vacío. Como señala Amaro Castro (2023) al estudiar el fenómeno en Chile, el reggaetón local ha dejado de ser un mero producto de mercado para convertirse en una “estética de resistencia” y un espacio de apropiación cultural complejo.

Es bajo esta luz que cobra total sentido el manifiesto del #RE666AETON. Al trabajar junto a productores de vanguardia europea como Merca Bae y Florentino en “Dedo en la herida”, la artista materializa esa materia seria: no busca sanitizar el reggaetón ni despojarlo de su goce inmediato, sino intervenirlo desde dentro.

Su propuesta es el ejemplo vivo de cómo habitar un espacio incómodo dentro de la industria, estirando el género urbano para demostrar que en sus contradicciones también habita la poesía.


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