Inspirado en Pedro Lemebel, el álbum debut de la cantante y compositora explora el amor en todas sus formas. Siete canciones que cruzan indie pop latino, bolero, cumbia, folk y rock.
El debut en LP lleva el apodo que le ponía su abuela y funciona como homenaje, recordatorio y golpe de realidad. Producido junto a Dalia Gal con la idea de «sonar a 2014».
Bajo una premisa que abraza la tensión entre el coraje y la vulnerabilidad, el proyecto liderado por Antonia van der Molen presenta un álbum que funciona como un exorcismo de memorias, situándose en ese «lugar hermoso» donde el dolor finalmente recupera su cauce.
Con una propuesta que dialoga con la ciudad gris y la sensibilidad gótica, el proyecto santiaguino presenta su primer LP como un manifiesto de introspección y misterio.