El cantautor y productor lanza su tercer álbum: diez canciones que exploran las relaciones masculinas que han marcado su vida.
Nando García lanzó «Lover Man», su tercer álbum de estudio, que reúne diez canciones que exploran las relaciones masculinas que han marcado su vida (amistades, figuras paternas, amantes y fraternidades) desde un lugar íntimo y contradictorio.
Conocido por una propuesta que cruza folk, rock alternativo y escritura confesional, el autor expande aquí su universo sonoro hacia territorios más tensos.
En «Lover Man», la distorsión y el ruido conviven con momentos de extrema fragilidad. El afecto masculino aparece atravesado por el deseo, la violencia, la admiración, la frustración y la necesidad de cariño. Según Nando García, este disco simboliza salir de varios clósets al mismo tiempo.
«Fue una purga emocional y una sublimación de procesos adolescentes que tenía un poco taponados o que no había podido realmente como bajar a arte todavía. Por lo tanto tampoco había logrado hacer como una narrativa personal de esas cosas«.
Históricamente, el amor ha sido el eje central del imaginario compositivo de Nando García, pero en esta entrega ese interés se desplaza hacia una exploración más amplia de la intimidad masculina, poniendo el foco en la necesidad de afecto, la dificultad para expresarlo y las distintas formas en que esos vínculos se construyen y se tensionan.
«Me demoré muchos años en poder bajar estos sentimientos que estoy expresando en el disco. Creo que significa transparentar esas frustraciones y amores adolescentes«.
El proceso creativo comenzó hace cerca de un año y medio, coincidiendo con su transición desde un formato solista hacia una dinámica de banda. La incorporación de batería, bajo y chelo transformó también su manera de componer, llevando las canciones hacia estructuras más cercanas al rock alternativo contemporáneo.
El disco fue producido por Nando García, Arturo Zegers y Felipe Ibar, y encuentra inspiración tanto en el rock atmosférico como en referencias provenientes del cine de terror y su relación histórica con lo queer, particularmente en torno a conceptos como la monstruosidad, la otredad y la construcción de la masculinidad.

Deja un comentario