Entre cuecas modernas, pop experimental y guiños retrofuturistas, Lorenzini se reencuentra con amigos, artistas y fantasmas en un ejercicio de conexión y humor.
La banda de la Quinta Región transforma años de composición y amistad en un LP contemplativo que celebra la pausa, la nostalgia y el poder de las pequeñas cosas.
El cuarteto presenta su primer álbum homónimo, una exploración pop-rock de dos caras donde la luz y la sombra dialogan sobre lo que se pierde, se queda o simplemente cambia de forma.
Entre la ternura y la rabia, la artista entrega un disco visceral, donde el art rock y el folk se funden con recuerdos de infancia, rutas interiores y una poética del territorio.
Rosario Alfonso intercambia el minimalismo por una riqueza orquestal (arpas, vibráfonos y leonas) para crear el mapa sonoro más honesto sobre sanar un corazón roto. Una maduración espectacular.
Entre guitarras análogas y atmósferas synth, la artista convierte la nostalgia y el crecimiento personal en una bitácora sonora sobre el poder de la sensibilidad y la transformación.