La banda de la Quinta Región transforma años de composición y amistad en un LP contemplativo que celebra la pausa, la nostalgia y el poder de las pequeñas cosas.
Desde la costa central de Chile, Laureles debuta con un álbum homónimo que funciona como un respiro: un disco que no corre, sino que camina.
Concebido durante los años de encierro, el trabajo surge como una respuesta a la velocidad del mundo y una invitación a reencontrarse con la calma, la introspección y el valor de tomarse el tiempo para sentir.
“Nos gusta el long play, las obras completas. Queríamos que cada canción tuviera su momento y que el disco contara una historia de principio a fin”, cuenta el grupo.
Esa intención atraviesa todo el álbum: desde las letras cargadas de melancolía y esperanza, hasta las melodías cálidas que mezclan rock argentino, folk norteamericano y toques de jazz y art rock.
El LP, producido por Eriksón Valdés junto a Vicente Gómez, fue grabado entre Hangar 79, Cápsula del Tiempo y Studio Azul, y captura años de experimentación y amistad.
“Trabajar en estas canciones fue aprender a escucharnos (dicen los integrantes=, a dejar que cada tema encontrara su propio tiempo y su forma natural de crecer”.
En lo conceptual, «Laureles» dialoga con las ansiedades y nostalgias de una generación que aún busca su lugar. Habla de quienes sienten que la vida se les escapa entre la rutina y el deseo de alcanzar algo más, recordándoles que detenerse también es avanzar.
En su recorrido emocional, el disco ofrece compañía y consuelo: un recordatorio de que incluso en medio del caos hay belleza, y que la calma también puede ser revolucionaria.

Deja un comentario