El proyecto de Rodolfo “Fito” Otero busca identidad indie con un segundo álbum introspectivo, hecho desde la intimidad del home studio y guiado por una filosofía de espontaneidad.
Desde debuts inesperados hasta regresos esperados, este año consolidó una escena nacional que no teme experimentar. Aquí van los discos que marcaron la diferencia y que merecen quedarse en tu biblioteca todo el 2026.
Entre raíz latinoamericana, pop mestizo y una energía que celebra estar aquí, el debut de la cantautora porteña se instala como un disco luminoso y transformador.
El segundo disco de la banda valdiviana apuesta por la simpleza, la honestidad emocional y un minimalismo directo que transforma los miedos en canciones habitables.
Un álbum nacido desde la rumia musical, el territorio y la salud mental, donde el diseño sonoro y la introspección se funden en una narrativa cruda y profundamente personal.
El grupo de mujeres mapuche presenta su primer disco, una obra de cinco actos donde el jazz dialoga con cantos ancestrales, purrun, improvisación y heridas que siguen resonando.
En su obra más íntima, la artista transforma el trauma en un lenguaje propio, expandiendo el dark pop hacia un territorio emocional, cinematográfico y espiritual.