Macabra firma su primer EP como si fuera una carta al mundo

«Atte. M4C4BR4» cruza reggaetón, trap, pop, R&B y dream pop en un viaje emocional que cumple un ciclo.

Macabra presenta «Atte. M4C4BR4», su primer EP. Un trabajo que se mueve entre reggaetón, trap, pop, R&B y cierra con un bonus track de dream pop, reflejando diferentes etapas emocionales en un ciclo completo.

El título funciona como si fuera una carta firmada. Va dirigida a todxs, y también a ella misma. En sus cuadernos de poemas y diarios de vida siempre terminaba con un «Atte. Maca» o «Atte. Macarena». Desde que aprendió a escribir termina así lo que escribe.

«Sentí que era el nombre perfecto, porque estaba entregando mi arte al mundo, y como es algo importante y serio para mí, pensé que ‘Atte. Macabra’ era el mejor nombre, tiene un significado muy personal«, explica.

El EP fue imaginado como un viaje emocional. Parte con «Paces», un afrobeat espiritual que habla de perdonarse y aceptar todo lo que una es y fue. Luego «No Se Vaya a Enamorar« y «Saborearme Toa« son reggaetones que se enfocan en el empoderamiento, la motivación, la libertad, la independencia y la seguridad en una misma.

Y luego el dream pop quiebra todo, porque muestra vulnerabilidad, imperfección y errores, lo cual te hace volver a «Paces», porque debes aceptarte con todo lo que cargas, virtudes y defectos. El EP cumple un ciclo emocional. Por eso también se incluye la luna en el arte, como una representación de todo el universo emocional que llevamos dentro.

Macabra es productora de su propia música, lo que cambia bastante la relación con las canciones. «Por lo general sé exactamente lo que quiero, escucho en mi mente los sonidos y las voces, y luego junto a mi productor Benjawwa lo hacemos realidad«, cuenta.

Aunque es productora no produce sola, porque a veces son tantas las ideas que no sabe por dónde empezar. Ahí es cuando Benjawwa le sirve de apoyo para convertir esas ideas en canciones. Además, dice ser perfeccionista, así que antes de lanzar una canción la analiza bastante y se preocupa de que quede tal cual se la imagina.

«Es un proceso lento pero increíblemente enriquecedor y divertido«, señala.

Experimentar y conocer nuevos sonidos y géneros le resulta fundamental. Si se quedara en un solo género se volvería monótono para ella. Creció escuchando una infinidad de música: su abuelo le enseñó de ópera y música clásica, su abuela de boleros y tangos, su papá pop de los 80 y 90 y rock en inglés, su mamá de música folklórica y pop en español.

«Se me hace imposible no probar nuevas melodías y géneros, y al momento de componer no me limito en nada, hago lo que quiera según mi inspiración y lo que mi creatividad me indique«, explica.

La música siempre fue parte de su vida. Su abuela Betty es cantante de toda la vida, cantaba en radios y teatros cuando era joven, luego cantó en el Coro de Profesores de San Bernardo desde los 35 años hasta los 85 años aproximadamente. Entonces le enseñó a hablar y a cantar, porque ella la crió sus primeros cuatro años.

Su tío abuelo le enseñó a cantar a su abuela, también era un artista muy conocido de la época y era su mejor amigo cuando era niña. Luego su papá y su mamá también le enseñaron mucha música y siempre los veía cantar juntos, le enseñaron a hacer armonías y a cantar a dúo.

«La música siempre fue un pilar fundamental en mi vida y la de mi familia, siempre he visto mi vida a través del arte, es la forma en la que me expreso y a la vez es lo que me ayuda a entender mi mundo interior«, cuenta.


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