BorisKarloff armó su propio método desde cero para crear «Chistes de bolsillo»

La banda presenta su segundo LP: synth pop, new wave y rock alternativo con letras que abrazan las contradicciones, la ansiedad y el impulso humano.

Tres versiones completas del disco. Todo en un sótano. Así nació «Chistes de bolsillo», el segundo larga duración de Boriskarloff.

Más de dos años de trabajo donde la composición, la producción y la identidad visual se desarrollaron al mismo tiempo que sus integrantes aprendían, de manera autodidacta, a hacer el disco que imaginaban.

«Antes de este disco no teníamos idea de producción, fuera de lo que es hacer estas canciones. Acá hay mucho esfuerzo por estudiar producción, grabación y mezcla; podríamos decir que ha sido una gran escuela que fuimos construyendo de forma autodidacta y completamente autogestionada«, comenta Martín Pardo.

Gran parte del proceso ocurrió en la bodega de Enzo Merello, bajista de la banda, donde llegaron a desarrollar al menos tres versiones completas del disco antes de alcanzar la edición final.

El resultado es un álbum compuesto, interpretado y producido por la propia banda: Vicente Salazar (batería y percusiones), Enzo Merello (bajo y segunda voz), Gabriel Guardiola (guitarra), Martín Pardo (guitarra y voz principal) y Antonio Álvarez (teclados).

Inspirado en Devo, The B-52s, Talk Talk, The Cardigans y Pulp, con la tradición chilena de Aparato Raro y Los Prisioneros también presente, el disco construye su propia propuesta desde el new wave, el synth pop y el rock alternativo: canciones bailables y teatrales.

Las letras recorren un territorio previo a la racionalización de los sentimientos. Hablan del resentimiento, de la contradicción, de la ansiedad, de la inseguridad y de ese instante en que las emociones se manifiestan antes de que llegue la calma.

La identidad visual tiene el mismo peso que la música. Mimos, cotillón, colores saturados y una estética cercana al kitsch construyen un universo desarrollado junto a la artista visual Ihriel Cerpa, responsable de la dirección artística, fotografías, estilismo, maquillaje y portada del álbum.

«Nos gustaría que la gente la pase bien y se le mueva el esqueleto con estas canciones, pero también que se identifique con las letras. No todos podemos ser profundamente reflexivos todo el tiempo; a veces hay que abrazar el lado intenso e irracional que llevamos dentro. Y si además se puede bailar en el proceso, mucho mejor«.

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