Lo que no se graba: Alfilera y la irremplazable presencia

Un show que terminó con todos de pie y con la sensación de haber estado en el lugar correcto.

A sala llenita a más no poder, el 29 de abril nos reunimos en torno a la presentación del disco “Detrás de las Palabras”, el debut de Alfilera que demostró la sensibilidad creativa de su autora y un despliegue con sabor a colaborativo.

Creo que no pudo haber mejor elección, además de un par de opciones más en el circuito santiaguino, para presentar en vivo el disco completo. La Sala Master (Miguel Claro 509, Providencia) presenta un espacio donde la cercanía con la artista da nuevas formas de interpretar.

Leyendo para este texto, Philip Auslander, crítico de artes escénicas, menciona en su libro “Liveness: Performance in a Mediatized Culture” (1999) que las salas pequeñas, a diferencia de estadios y arenas, guardan un valor de autenticidad única, comparando que en los grandes escenarios las pantallas se comen el show, mientras que los espacios más cercanos e íntimos la presencia (literalmente) es irremplazable.

Sumado a lo anterior, Simon Frith en “Performing Rites: On the Value of Popular Music” (1996) menciona que el acto de escuchar ya es una performance en sí, que se podría ver potenciado por algo tan “cercano” como la Sala Master, ya que la actuación es visible para la audiencia a la vez que el artista es consciente de su público.

Pero vamos por orden, que entré pegando fuerte con citas y ensayos.

Detrás de las Palabras”, lanzado el año pasado, es una propuesta profundamente íntima, haciendo un cruce entre lo acústico y lo digital dando paso a atmósferas. Gran parte del encanto que rodea al LP era crear paisajes sonoros con distintas frecuencias y ritmos.

Y, como lo vimos en el show, es una obra que es profundamente colaborativa, un esfuerzo en conjunto junto a su cantautora para dar paso a algo que se siente propio y a la vez parte de un trabajo más allá de su persona.

Ese experimento sonoro se pudo presenciar en vivo, en una mezcla auténtica que es gracias al espacio y también por la propuesta escénica de la banda.

La mejor forma que puedo describirla es un sentir paralelo, estar en torno a una obra de arte en el museo a la vez de estos late shows/programas de concursos de cuando éramos chicos, cuando entran artistas, uno a uno por canción, para cantar con la estrella de la noche.

Pudimos disfrutar del desfile de talentos de Xabier Usabiaga (que además fue encargado de telonear la jornada y recomiendo con esmero su disco “Toi Toi”), a Niña Tormenta, Futnes, Nando García, sumados a la banda con Ignacio Valdivia, Benja Aguirre, Rodrigo Volcán, Felipe Ibarra, Nico Nazar y la inconfundible Magda Galaz.

Dato no menor, fue la escenografía montada por Valentina Lola Morales, conocida como @duerme_volantina en redes sociales, dando a Alfilera un montaje preciso, íntimo y sin muchos elementos que sobrecarguen la propuesta. Esta sobriedad tanto en los colores y objetos no parecen ajenos a la cantautora, pasando a ser una extensión de ella misma.

“Detrás de las Palabras” es un gran disco, pero su propuesta en vivo demuestra un punto, tal vez el más importante, de esta sección. La artista en vivo pasa a “entretener” al público, a diferencia del trabajo en estudio que es crear “entretenimiento”. Esta palabra puede ser reemplazada por cualquier otra como “conectar”, “emocionar” o “inspirar”. Esto hace especial sentido a lo que se decía en un texto de la Rolling Stone sobre discos en vivo: El disco en vivo deja de ser una “documentación” del trabajo de estudio, sino que pasa a ser una obra tan válida como el LP mismo.

A simple vista la fórmula básica sería reproducir el disco tal cual, pero como menciona Charles Keil en “Music Grooves” (1994), estos gestos y pequeños desfases entre músicos, convierten a la noche en algo emocionalmente vivo y no sólo la reproducción de un material previo.

No logré grabar todo, pero para quienes asistieron, estarán de acuerdo conmigo que ese cierre con la última canción, que parecía echar abajo a la Sala Master, sólo son momentos que se pueden lograr con el sonido en vivo, tanto por la ejecución como por el recibimiento del público.

Recibimiento que selló su jornada con todos de pie, aplaudiendo el resultado de arduo trabajo, tanto en el estudio como lo ocurrido frente a nosotros.

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