La cantautora presenta su tercer álbum conceptual grabado en Pucón. Quince canciones que fusionan bossa nova, jazz, canción latinoamericana y pop contemporáneo.
Laura Serena presenta «Estaciones», su tercer álbum de estudio. Una obra conceptual que recorre las estaciones del año desde el verano hasta la primavera, articulando un viaje emocional donde lo íntimo y lo universal conviven de forma natural.
Grabado en Pucón, en Estudio Ladera Volcán, el disco reúne composiciones de distintas etapas de la artista, ordenadas según la estación en que fueron creadas.
Con 15 canciones y 55 minutos de duración, «Estaciones» se construye a partir de paisajes sonoros que evocan la naturaleza: instrumentación acústica, texturas envolventes y una interpretación que respira.
Su propuesta fusiona la bossa nova, el jazz y la canción de autor, incorporando también influencias de la canción latinoamericana, con tintes de folclore que se entrelazan con una sensibilidad pop contemporánea.
Los vientos, cuerdas y pianos aportan una organicidad constante, situando cada canción en un paisaje propio. Más que un fondo, la naturaleza funciona aquí como reflejo emocional, como transición entre canciones, especialmente reconocible para quienes habitan el sur del mundo.
Su letra vuelve a situar a la naturaleza como eje, invitando a recorrer el río y sentirse parte de la tierra.
En «Estaciones», Laura Serena profundiza en una estética que privilegia la sensibilidad y la contemplación. El disco transmite frescura, calma y gratitud, proponiendo una experiencia donde lo pequeño y lo inmenso conviven, como la propia vivencia de habitar el mundo de manera consciente.
El álbum cuenta con la participación de diversos músicos y colaboradores: Laura Serena en voz, guitarra, composición y letra; Dr. Saiz en producción, mezcla y percusiones; Arturo Zegers en grabación y masterización; Daniela Shejade en piano y segundas voces; Carlos Avilés en bajo; Valentina Maza en viola; Esteban Núñez en saxofón y clarinete; y Diego Redz en otras cuerdas.
La fotografía estuvo a cargo de Inés Miquel, la portada es una pintura de Charlie Nightingale, e incluye colaboraciones con El Árbol de Diego y Hiru.

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