Entre caídas y pequeñas certezas: Ceci debuta con un disco que abraza la contradicción

“Tropiezos y Certezas” es un primer álbum que se mueve entre el folk, el pop, el jazz y el neo-soul para narrar, sin respuestas absolutas, un proceso íntimo de ansiedad, aprendizaje y autoconocimiento.

«Tropiezos y Certezas» es el álbum debut de la cantautora Ceci, una obra que se construye desde la honestidad emocional y la necesidad de darle forma a procesos internos complejos.

El disco propone un recorrido que no busca ordenarse bajo una lógica lineal, sino asumir el vaivén propio de la experiencia humana: momentos de claridad que conviven con la duda, la ansiedad y la introspección.

Más que una colección de canciones, el trabajo funciona como un relato fragmentado que encuentra coherencia en su propia inestabilidad.

En lo lírico, Ceci escribe desde la experiencia personal, abordando la ansiedad, la depresión y los procesos de autoconocimiento sin caer en fórmulas ni moralejas.

Sus canciones funcionan como pequeños registros de lo vivido, pero también como herramientas de sanación. “No intento dar soluciones”, plantea la artista, dejando que las composiciones operen más como compañía que como respuesta.

Esa misma lógica se traslada al sonido. «Tropiezos y Certezas» despliega una paleta amplia que cruza folk, pop, jazz y neo-soul, con una base de guitarra acústica que se expande hacia arreglos de banda, cuarteto de cuerdas y sección de vientos.

La producción, a cargo de Benjamín Torres, mantiene un enfoque orgánico que permite que cada elemento respire dentro del conjunto, sin perder el foco en la voz y el relato.

El disco fue trabajado junto a una banda estable, Matías Maldonado en guitarra acústica, Gonzalo Mera en eléctrica, Cristóbal Martínez en teclados, Fabián Ávila en bajo y Gustavo Alarcón en batería, además de un ensamble instrumental que amplía su universo sonoro.

A esto se suman colaboraciones con La Magdalena, Alfilera y Celeste Shaw, que refuerzan el carácter colectivo del proyecto y aportan nuevas capas interpretativas.

En lo visual, la portada realizada por Karla Ramos dialoga directamente con el concepto del álbum: el collage. Una idea que atraviesa toda la obra, entendiendo el disco como una suma de fragmentos (emocionales, sonoros y estéticos) que, al unirse, construyen una identidad propia.


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