“Las cosas lento”: El arte de contemplar

Niña Tormenta regresa con un nuevo disco que ha macerado con tiempo y dedicación, dando como resultado un elixir que refleja su identidad musical

Cultivar un estilo propio, bajo un escenario repleto de estímulos frenéticos y que parecen querer reventar la industria musical, es toda una proeza. Sobre todo, como hemos visto en otros casos de este año, si quieres mantener tu identidad, algo que es casi palpable con tu música, algo que va más allá de tu imagen, va de la mano con tu ser.

Tiare Galaz, la artista detrás del proyecto Niña Tormenta, por fin lanzó su segundo disco de estudio, al cual ha bautizado como “Las cosas lento”, nueve canciones de folk que respiran en torno a elementos sonoros familiares. Con Arturo Zegers en la producción, toma composiciones de los últimos seis años.

Creo que es importante el último punto, porque este disco se siente como una obra macerada, que ha estado en reserva por mucho tiempo y que se nos presenta como un vino cautivante, que hace vibrar tus músculos y los relaja a la vez. Es una imagen, es un paisaje, es una emoción.

Niña Tormenta es importante dentro de la escena, tanto por su proyecto como su participación en la música en general. Su figura transmite un sonido y una esencia particular, que muchos podrán asemejarse, pero nunca igualar, porque su sello está más que marcado y este trabajo es un acierto más en su carrera.

Las cosas lento” es un buen disco, sin tantos rodeos. La artista se opone al frenesí de la creación, un síntoma de una sociedad que está bombardeada de estímulos a cada segundo y todo parece indicar que el inmediato es el éxito. El LP es una escucha mucho más relajada, más retenida y también contemplativa.

Dentro de sus pilares, además de la voz de Tiare que siempre ha sido un punto muy importante en su proyecto, está la creación de atmósfera. Te propone sonidos que pueden evocar a distintos paisajes mentales y sonoros, y -aquí lo crucial- los sabe mantener.

Ninguna de las nueve canciones pierde su esencia ni su cadencia. Es atrapante, atractivo y es un freno. Son de esos discos que, si salen en vinilo o CD, deberías tenerlo en casa para desconectarte un rato de todo. “Las cosas lento” rinde homenaje de manera certera a su título. Es una invitación más que necesaria a parar un segundo, tomar perspectiva, respirar de tanto agobio.

También saca provecho de la mezcla entre lo acústico y los sonidos electrónicos, casi como una reinterpretación de lo que es la música folk hoy en día, como lo hace Sufjan Stevens.

“Las cosas lento” brilla por esa calma, ese ritmo lento, pero perseverante, pero por sobre todas las cosas, porque enaltece la identidad de su autora, que no se ha rendido a un estilo probado y exitoso, sino que se ha empoderado de su creación y las huellas que va dejando en la escena musical chilena.


3 respuestas a «“Las cosas lento”: El arte de contemplar»

  1. […] de sus composiciones. Es cálido, melancólico y pausado, con un leve recuerdo a lo que presenta Niña Tormenta, pero sumando elementos más clásicos de la […]

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  2. […] hrs, donde se presentarán Fabrizio Rossi + La Matiné Uva Robot, conformada por Diego Lorenzini, Niña Tormenta, Rosario Alfonso, Chini.png, Saltador y Mora Lucay, quien se sumará de manera […]

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