El Fruto del Ruido presenta su primer álbum de larga duración, diez canciones que exploran la pérdida como algo fragmentario, que avanza y retrocede entre la negación, la rabia y la aceptación.
«Caliboro» es el primer LP de El Fruto del Ruido, tras ocho años de trayectoria de la agrupación nacida en Valparaíso y radicada en Santiago, bajo un nuevo nombre.
El disco se plantea como una obra sobre la pérdida y las contradicciones de la ausencia, entendiendo el duelo no como un proceso lineal, sino como algo que se mueve constantemente entre distintos estados emocionales, sin ofrecer respuestas cerradas.
Caliboro, sector rural de Los Ángeles que le da nombre al álbum. Ahí, el quinteto integrado por Daniela Gatica (voz y guitarra), Pavlo Robinson (guitarra), Gabriel Preller (saxofón), Emilio Decinti (bajo) y Pablo Contreras (batería) articuló una propuesta de rock folk psicodélico donde la fuerza noventera y las guitarras eléctricas dialogan con saxofón, clarinete y una lírica construida en torno al formato canción.
El disco se registró íntegramente en vivo en Estudio Centro GAM, buscando un sonido tan orgánico como enérgico, donde la intensidad del rock convive con pasajes contemplativos y matices del folk latinoamericano.
«Caliboro representa un punto de evolución y consolidación para El Fruto del Ruido. Es un disco conceptual de diez canciones que cierra una etapa de búsqueda y abre un nuevo momento creativo. Tras ocho años de trayectoria, queríamos reinterpretar nuestra relación con el rock de los 90 desde nuestro propio lenguaje; el haberlo grabado tocando juntos en vivo le otorga un sonido orgánico y dinámico, donde las intensidades acompañan toda la carga emocional del álbum«, señala la banda.
El álbum fue editado bajo el sello Trigal, con grabación, mezcla y masterización a cargo de Emanuel Irarrázabal.

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