Catalina Parra publica seis canciones compuestas entre 2015 y 2023, la primera entrega de un LP concebido como cápsula del tiempo que recorre desde la niñez hasta la adultez.
«Umbral» es la primera de cuatro partes del nuevo disco de Bitácora Celeste, proyecto solista de Catalina Parra.
Reúne seis canciones que forman parte de un trabajo compuesto a lo largo de casi una década, concebido como una narrativa conceptual que atraviesa la complejidad del crecimiento personal en un collage de emociones registradas en el tiempo.
«Cuando comencé a unir los conceptos y a pensar en la coherencia del disco, siempre me imaginé que comenzara como abriendo una puerta hacia el mundo onírico, como entrando al mundo del inconsciente», cuenta Parra.
Por eso el disco parte con «Déjenme Soñar«, la entrada a ese universo, para adentrarse después en él a través del resto de las canciones.
«Siempre me lo imaginaba también como una especie de viaje del héroe: una persona pequeñita entrando dentro de su propia cabeza, como yo misma entrando en mi propia mente«, agrega.
Bitácora Celeste nace en 2015, cuando Parra tenía 15 años y solo contaba con canciones, sin saber todavía cómo producirlas.
«El viaje que tuve entre 2015 y 2023 fue, en gran parte, descubrir y aprender cómo producir mi propia música, porque nunca dejé de componer«, explica.
Para ella, el proceso representa una transición completa: «Es como tener un sueño que comenzaste a construir cuando eras adolescente y que, mientras te vas convirtiendo en adulta, empiezas a materializar. De alguna manera, siendo adulta estoy materializando una idea que nació cuando era niña».
El disco es completamente autogestionado, con la colaboración de distintos músicos intérpretes que ayudaron a darle forma. Ese camino no estuvo libre de dificultades.
«Una de las principales dificultades ha sido la autoexplotación (…) he tenido que dejar algunas cosas en pausa porque el nivel de trabajo que estaba asumiendo era demasiado. Eso me ha enseñado a ponerme límites«, reconoce Parra, quien cuestiona la normalización de ese desgaste dentro del sistema musical independiente.
Aun así, destaca la colaboración como el aspecto más valioso del proceso: «Lo más hermoso de la autogestión ha sido encontrar personas que empatizan con tu proyecto y están dispuestas a aportar para que pueda crecer«.
Bitácora Celeste publica actualmente bajo el sello Registro Móvil. Catalina Parra participa además en otros dos proyectos musicales, Phuyu y la fantasma y Sies Una Fase.

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