El tercer álbum de la agrupación cruza bolero, ranchera, merengue, salsa y cumbia ranchera.
«La alegría de los que lloran» es el nuevo álbum de Catalina y Las Bordonas de Oro, compuesto por nueve canciones originales y una reversión.
El disco marca un giro dentro de la trayectoria de la agrupación, hasta ahora asociada principalmente al bolero y la exploración del repertorio clásico latinoamericano.
«Es un disco diferente a lo que nosotros veníamos haciendo. Hay otros géneros musicales que anteriormente no habíamos experimentado, entonces nos da a conocer como una banda que no solo maneja el bolero, sino que maneja varios géneros de América Latina. También es un disco que tiene una narrativa más desarrollada, donde hay varios conceptos, hay teatralidad, hay una paleta de colores a seguir«, cuenta Catalina Plaza.
El concepto que da nombre al álbum surgió de una escena que la banda empezó a notar repetidamente en sus conciertos: el público llorando y bailando al mismo tiempo.
Familias recordando a sus seres queridos, personas encontrando alegría en medio de la nostalgia, canciones tristes convertidas en celebración. Desde esa observación, el disco propone que tristeza y alegría no son experiencias opuestas.
Musicalmente, el bolero sigue funcionando como núcleo de la propuesta, pero ahora dialoga con la ranchera, el merengue, la salsa y la cumbia ranchera, resultando en canciones que abordan el desamor, la nostalgia y el dolor sin renunciar al movimiento, la picardía y la celebración.
Esa mirada contemporánea sobre el cancionero popular también se traduce en lo estético. La teatralidad y una paleta de colores pensada como universo común atraviesan las canciones.
«La alegría de los que lloran es un disco para bailar y llorar (…) es una celebración de la intensidad latinoamericana, donde la vida siempre encuentra su lugar entre la fiesta y la herida«, agrega Catalina Plaza sobre el espíritu general del trabajo.

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