TOGAS debuta con una electrónica que crece como planta en «¿Y yo qué hago aquí?»

El músico Carlos Vargas, ex corderolobo, inaugura un nuevo proyecto con seis canciones de post-neofolk latinoamericano.

«¿Y yo qué hago aquí?», es la carta de presentación de TOGAS, nuevo proyecto del músico Carlos Vargas, ex líder de corderolobo.

Seis canciones que habitan la pregunta antes que buscar respuestas. Mezcladas y masterizadas por el argentino Ezequiel Kronenberg, el EP se construyó a partir de las marcas que dejan los momentos más íntimos: recordar, cuidar, perder, cambiar o volver a empezar.

«Son canciones personales, pero no quise narrar los acontecimientos de forma literal. Me interesaba más trabajar con las huellas que dejan las experiencias: una imagen, una frase, una sensación o algo que permanece incluso cuando las cosas cambian«, explica.

Bajo el concepto de post-neofolk latinoamericano, TOGAS juega con las raíces acústicas de la canción y las dota de una sensibilidad electrónica contemporánea. Guitarra clásica, charango, quena y piano conviven con sintetizadores, samplers, máquinas de ritmo, vocoder y texturas digitales. El puente entre ambos mundos tiene nombre: «electrónica botánica».

El concepto surgió durante el trabajo de producción junto a Felipe Bribbo, quien durante varios meses estuvo en Barcelona profundizando esta idea.

«Capas que crecen lentamente, aparecen, desaparecen y transforman la canción casi como si estuvieran vivas. El desafío fue que la electrónica no se sintiera decorativa ni añadida después, sino que conviviera desde el origen con los instrumentos acústicos«, detalla Carlos.

Las inspiraciones apuntan hacia Juana Molina, Bon Iver, Sufjan Stevens y Radiohead: «artistas que han logrado cruzar canción, experimentación y textura sin perder emoción«.

El universo de TOGAS también tiene una dimensión audiovisual. A través de TOGAS Memory Systems, una corporación ficticia situada en un futuro cercano y deteriorado, el artista indaga en la idea de dispositivos para recuperar aquello que normalmente no puede almacenarse: recuerdos, sueños, emociones, rastros de personas.

Este escenario se despliega mediante reels concebidos como comerciales en sus redes sociales, junto a seis videoclips que transitan entre marionetas, dioramas, animación, mundos psicodélicos y escenas oníricas.


Deja un comentario