El cuarteto presenta su tercer álbum, compuesto entre mudanzas, pérdidas y nuevos comienzos.
Cuando los cuatro integrantes de Soy Irracional comenzaron a vivir en ciudades distintas, formar familias y enfrentar los desafíos propios de la adultez, la continuidad de la banda dejó de ser una certeza. Lo más fácil habría sido decir hasta acá llegamos. No lo hicieron.
«SOYI», su tercer álbum de estudio, es el más autobiográfico que han hecho. A diferencia de «Climas» (2017) y «Modérnica» (2021), que buscaban algo más conceptual, este es testimonial.
«Hay poca fantasía en estas canciones. Aquí abrazamos sin complejos lo que somos, y eso se refleja también en una búsqueda mucho más explícita y genuina por el pop«, explican Felipe, Cuco, Jimmy y Clemente.
Siete canciones compuestas, grabadas y producidas entre Santiago, Buenos Aires y los míticos estudios Abbey Road y Studio 13 de Londres.
El recorrido de dos décadas de amistad y música compartida se siente en la producción analógica, las guitarras y las melodías luminosas que marcan la nueva dirección sonora del proyecto.
En esa búsqueda por una poesía más directa fue clave el trabajo junto a Franco Saglietti, líder del proyecto argentino Francisca y Los Exploradores, quien conocieron durante las sesiones de grabación en Buenos Aires junto al productor Nicolás Btesh.
«En Argentina hay una tradición de canciones mucho más directas y veníamos sintiendo que este disco necesitaba ese espíritu, mucho más despojado a la hora de decir las cosas, sin tantos tapujos«. Esa colaboración terminó materializándose en «La Gracia», el focus track y única colaboración del disco.
«Hicimos este disco a pesar de la distancia y de todos los cambios que estamos viviendo, cada uno y como banda. Lo más fácil habría sido decir ‘hasta acá llegamos, fue lindo’, pero creemos que es mucho más valiente seguir. Con ‘SOYI’ entendimos que podemos integrar la música a nuestra vida adulta, y que la crónica de estas transiciones y movimientos también es valiosa«.
La portada del álbum lo dice sin palabras: un automóvil en medio del campo, la decisión de insistir en el viaje aunque el paisaje y la ruta hayan cambiado.
El equipo de producción estuvo comandado por Cuco Errázuriz, junto a Nicolás Btesh, con mezcla de Ezequiel Kronenberg y masterización de Francisco Holzmann.

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