mono guitarra vende canciones simples y emotivas en su debut «canciones que no cuestan nada»

Folk alternativo atravesado por el amor, las despedidas y el pertenecer, con colaboración de rifle a chiara en «no puedo dejar de amar».

Imagina una feria. Los puestos llenos de baratijas que, bien miradas, pueden ser lo más sorprendente del recorrido. A bajo precio, sin quitarles nada. Esa es la lógica detrás de «canciones que no cuestan nada», el debut de mono guitarra: canciones simples, pero emocionalmente valiosas. Si las vendiera en una feria, serían a 500 pesos. El precio bajo no les quita lo bello.

Maite González tiene 17 años, es de Quilpué y empezó con el ukelele en pandemia. Después vino la guitarra, los covers que le enseñaba su papá, la escuela popular de artes de Villa Independencia donde conoció gente que hacía sus propias canciones. A los 13 años, en 2022, escribió sus primeras composiciones mientras escuchaba Niños del Cerro, El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco y Chini.png.

Rechazó varias veces propuestas de grabar con equipos y herramientas mejores, porque el material era tan personal que no quería escuchar la opinión de nadie al respecto.

«Me cuesta mucho compartir un proyecto de este tipo. Siempre me rodeo de opiniones y sugerencias que no pido, y siento que este disco era mi oportunidad de demostrarme que podía sola«, cuenta.

El único que escuchó el disco completo antes de publicarse fue su amigo Uaco, quien ayudó con detalles técnicos de post producción de manera respetuosa con el proceso.

Las trece canciones son atravesadas por el amor, las pérdidas emocionales y las despedidas. También por esa sensación de pertenecer y no pertenecer, de sentirse dentro o fuera, que aparece en títulos tan directos como «soy como una hormiga en medio del desierto« o «realmente solo tengo miedo«.

«El amor es el eje central. Muchas canciones también hablan de mi propia sensación con respecto a la vida y sus espacios. El disco habla del amor y cómo me relaciono con estos procesos, acompañado de mi cuestionamiento propio y el pertenecer«.

Hay una sola colaboración en el disco: «no puedo dejar de amar», junto a rifle a chiara. Era la canción que más le gustó del proceso. Cuando estuvo lista, sintió que necesitaba otra voz en el coro y pensó en Antonia, de quien era fanática antes incluso de conocerla en persona a través de amigos en común.

«Siento que la canción era precisa para ella. Estoy muy feliz de tener esa colaboración dentro del disco«.

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