Bandalizaron a Chopenz vuelve lo sagrado cotidiano y viceversa en «Diez Manos para Hilar Fino»

La banda presenta su álbum debut con rap fusión con jazz, funk, rock y trova latinoamericana construido desde la improvisación colectiva.

Bandalizaron a Chopenz presenta «Diez Manos para Hilar Fino», su álbum debut, una obra de rap fusión donde el jazz, el funk, el rock y la improvisación conviven bajo una propuesta tan caótica como espiritual.

El disco habla desde un sonido rap fusión inclinado mayormente hacia el rock, con algunos ecos de funk. Las referencias más intrínsecas apuntan hacia Cómo Asesinar a Felipes, Rage Against the Machine, Kendrick Lamar y Mac Miller.

El proyecto fue impulsado por Chopenz, (artista verbal con doce años en el freestyle, formado en la escena del rap latinoamericano y el underground local) y construido colectivamente junto a Matías Videla (flauta, con 20 años de experiencia en improvisación), Álvaro Ávila (batería, formado en Projazz), Andy Lamur (bajo y producción, 15 años en la escena independiente), Juan Guerra (saxofón y clarinete, egresado de la PUC con trayectoria en big bands de jazz y swing) y Juan Godoy Alfaro (guitarra, formado entre la nueva trova, el jazz y la música clásica).

La banda desarrolla un lenguaje propio desde la improvisación como método principal de composición. Sobre esa base aparecen ecos de jazz-hop, reggae y trova latinoamericana, construyendo un sonido donde cada instrumento dialoga constantemente con el resto.

Bandalizaron a Chopenz también funciona como un universo narrativo. Inspirados en el imaginario de una mafia latinoamericana ochentera, la agrupación desarrolla una historia de ficción donde un grupo criminal secuestra a Chopenz para integrarlo a una nueva banda con la esperanza de abandonar los negocios ilegales y dedicarse a la música.

La puesta en escena y la trama se filtran en varias instancias en el disco. El track «Mafia« es el que hace más guiño a los personajes y la narrativa, ofreciendo un giro drástico de energía.

«Lejos de estar solamente de fondo, sobre el escenario la narrativa nos mantiene en nuestros personajes. Somos un grupo clandestino que intenta fallida­mente escapar de sus propias ilegalidades y desde ahí, sentados en el error, admiramos la belleza de sobrevivir el día a día como cualquier humano. Bajándole el perfil al mundo y perdiendo el respeto por los dioses pero enamorándonos del trazo que dejan los caracoles en la noche, admirando el vapor que tosen los perros e inmortalizando el gesto de algún desconocido porque nos parece entretenido«, describe la agrupación.

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