Baker, Haya, Leguía e Ychicawa lanzan ‘Pinball’, el álbum peruano de improvisación más ambicioso del año

Una bola de acero que rebota sin destino fijo, golpea bumpers, activa rampas y genera puntos en una secuencia que ningún jugador puede controlar del todo. Esa imagen, la de la máquina de pinball, es el principio organizador de uno de los lanzamientos más audaces de la escena musical peruana en los últimos años. El cuarteto formado por Andrew de Chair Baker, Francisco Haya de la Torre, Teté Leguía y Ken Ychicawa toma esa dinámica de impacto y rebote como modelo para un álbum construido sobre la creación colectiva en tiempo real, donde cada instrumento actúa como un bumper que desvía, acelera o interrumpe la trayectoria del sonido. El resultado es un registro que oscila entre la intensidad y la delicadeza, y que evoca paisajes peruanos concretos desde la calma espesa de una madrugada costera hasta la fuerza destructiva de un aluvión.

Detrás de ese concepto hay cuatro músicos con carreras forjadas en Lima, Barcelona y Nueva York. Baker es saxofonista y compositor británico-peruano formado en el Royal Conservatoire of Scotland, con el álbum Warmi como uno de sus trabajos más celebrados en el circuito europeo. Haya de la Torre es pianista limeño que combina la formación académica con la electrónica y ha desarrollado una carrera paralela componiendo para teatro. Leguía lleva más de dos décadas recorriendo la vanguardia sonora peruana, desde el free jazz hasta el noise, pasando por proyectos como Liquidarlo Celuloide y Trío Nuna. Ychicawa, graduado del Berklee College of Music y de la Universidad de Nueva York, es hijo del legendario César Ychicawa de Los Doltons y uno de los bateristas más activos entre Lima y Barcelona.

La aparición de este álbum es también un síntoma del momento que atraviesa Lima como ciudad musical. En la última década, una red de espacios autogestionados, festivales alternativos y sellos independientes ha permitido que músicos de distintas tradiciones converjan en un lenguaje común que desafía las fronteras del género. A Tutiplén Records es uno de los sellos que mejor representa ese ecosistema, con un catálogo que va desde Miki González hasta propuestas de vanguardia como esta, apostando por una curaduría que privilegia el riesgo por encima de cualquier otra consideración comercial.

Pinball es un álbum que exige atención pero recompensa generosamente al oyente dispuesto a entregarse a su lógica interna. Cada escucha revela una capa nueva, un detalle que pasó desapercibido la vez anterior, una conversación entre instrumentos que solo se vuelve audible cuando el oído aprende a seguir la bola. El disco ya está disponible en todas las plataformas digitales.

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