El debut de Sabales es una obra redonda donde la honestidad, el carisma y una producción cuidadosa convergen en uno de los discos más memorables del año.
Bajo el título «Dar y Mirar«, Sabales presenta su primer disco, un trabajo que registra el cambio de su voz en transición y que explora intimidades tan honestas que se convierten en un punto de encuentro empático y colectivo.

Publicado bajo el alero de Tres Tigres Records y Sello Leviatán, el álbum consta de nueve canciones que funcionan como una confesión susurrada y que transita por distintos estados emocionales, sin abandonar por completo una intención bailable.
El músico, originario de Rancagua pero radicado en Valparaíso, fusiona la raíz del folk latinoamericano con el pop chileno para permitirnos mirar dentro de su intimidad y vivencias. Juega entre lo íntimo y lo cotidiano, y entre lo simple y lo producido.
“Dar y Mirar” es un viaje sonoro que evoca distintas etapas y épocas del artista rancaguino, con una base instrumental pegajosa, un dominio en sus ejecuciones y un manifiesto personal que logra conectar de una forma casi mágica con quien se aventura a escuchar.
Amo este disco, no puedo aguantar más párrafos sin decirlo. Desde su concepción, pasando por sus letras que abordan distintos aspectos de su autor, y por una riqueza musical impresa en cada canción, el disco es una carta de amor a hacer buena música.
Cada canción goza de carisma, de personalidad única y marca momentos en una obra redonda que termina por exponer la personalidad de su cantante. Creo que este punto de quiebre, el salto a un punto de no retorno, es “Descripciones Oníricas”, donde todo lo que he expuesto en esta reseña se ve reflejado.
Se nota un amor a la composición, a que las capas sonoras confluyan y trabajen por un bien mayor, por un resultado que termina de llenar cada espacio que ofrecen los audífonos.
Tenemos “Testo para gatites”, que creo que es la mejor lograda a nivel de intenciones, pero la que se roba todas las luces es “Terrores Nocturnos”. Con sólo cuatro minutos, Sabales baja dos cambios; es un acercamiento de piano y lentitud. Este tema es el mejor, junto a las dos anteriores, por el nivel de escritura que logra, contrasta en emociones y muestra la diversidad que puede demostrar su compositor.
Nada más que decir. Sabales ha creado uno de los mejores discos que he escuchado este año. Se nota la dedicación y la sensibilidad artística detrás de todo el LP, y le deseo un sinfín de parabienes. Porque ese talento y entrega no se puede escuchar todos los días, y eso es algo que valoraré hasta que ponga un pie en la tumba.


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