Nata!: En medio del caos nace la fiesta

Como artista, nata! muestra algo especial, algo que va más allá de su música, sin quitarle mérito a este elemento.

Nata Cavieres estrenó su EP titulado «Egreso«, un cierre de ciclo y una matrícula para su autora en el circuito nacional, con cinco canciones que marcan se enmarcan fuerte el synthpop, algunas capas de rock y el pop latino y el piano que domina todo el ambiente.

Sin embargo, como decía al inicio, su propuesta es atractiva y nostálgica a la vez desde su estética, su arte y sus videoclips. Hay un todo que conforma a un alma artista que conecta a distintos niveles. nata! es un proyecto que llama la atención por eso mismo.

La artista chilena compartió sus pensamientos con este medio, sus referencias y gran parte de su historia, una pequeña guía para lograr perfilar su vida y los matices de su arte.

El año pasado volviste a Chile, estuviste en Estados Unidos. ¿Cuánto tiempo estuviste afuera y si ese contexto alejado de aquí influyó en el resultado final de tu EP?

Si, volví en mayo del año pasado, entonces se está cumpliendo el año desde que volví y me fui casi un año. Fui a enseñar español y cultura latinoamericana a una universidad, entonces yo tenía que trabajar, pero al mismo tiempo también tomaba clases. Elegí clases de teoría y composición musical, teoría de tónica. Estuve estudiando eso, entonces yo creo en cierto sentido si influyó, porque fui cultivando algo súper importante a la hora de componer que es saber un poco más, aprender un poco más o aprender formulillas para poder entender qué es lo que quieres componer finalmente.

Entonces hay canciones que yo compuse antes, las canciones de este EP, hay canciones que yo escribí y compuse antes de esa experiencia, otras durante esa experiencia, «El Paraíso» fue una canción que hice en un examen de uno de esos cursos y también habían otras canciones que yo había escrito antes de esa experiencia y que cambiaron completamente antes de entrar a producción.

Influyó en el sentido de trabajo a larga distancia, como que hubieron un par de temas que, uno especialmente se trabajó a larga distancia y es muy difícil trabajar la producción así, como que la mezcla, la masterización, esas son cosas que son más realizables, pero la producción es súper difícil de trabajar a larga distancia, ese fue uno de los factores que influyó.

Yo creo que también la decisión de querer trabajar con gente de Chile. Estando allá conocí a gente que se estaba dedicando, que estaba estudiando en realidad música, pero era otro punto de vista, eran otros los referentes, otra la manera de componer. Como que yo no encontré un feeling tan grande. Quizás si hubiese estado en otro contexto, en otra ciudad, ponte tu con más latinoamericanos, quizás que hubiera enganchado y quizás hubiese decidido trabajar allá, pero yo estuve en una parte donde no había mucha gente latina, entonces los referentes musicales eran muy distantes, cómo sonaban estas personas eran muy distinto a cómo se suena en Latinoamérica.

Creo que también influyó como el tener confianza en mi trabajo, porque las canciones que tenía hechas, cuando las mostraba, gustaban mucho. Gustaba mucho lo que yo hacía y me parecía muy extraño que en un contexto como en el que yo estaba, como te decía, muy estadounidense, porque no estaba en Nueva York, tampoco estaba en Miami y tampoco en Los Ángeles, que son ciudades multiculturales, en donde hay mucha gente latina especialmente, donde pueden conectar, por ejemplo, por el idioma, pero estaba en un lugar que era Central, Pensylvannia y había muy poca gente que hablaba español.

A la redonda había otro chileno y nada más, y un par de colombianos, dos españoles y ya está. Había gente de otros países, multiculturalidad, pero no había más gente que hablara la misma lengua. También era muy bonito darse cuenta que conectas por la música, por la emoción, conectas por otras cosas, pero no necesariamente por el contenido literario, que para mí es importante, pero no necesariamente no se conecta por ese lugar y gustaba mucho lo que yo hacía. Tanto que un director quiso trabajar conmigo, para el Daniel Nienhuis, quiso trabajar haciendo este video súper express, porque lo hicimos casi cuando me estaba yendo, pero lo hizo por apañar, lo hizo de forma colaborativa, sólo porque le gustaba lo que yo hacía y quería ser parte de eso y como darme un empujón también.

El otro factor que yo creo que influyó fue el tiempo que le di a cada canción, o sea, hubieron canciones que yo hice, como te decía, antes de irme y después cuando me fui el choque cultural fue muy grande, porque yo nunca he sido fanática de la cultura estadounidense.

Como viví allá lo tengo más interiorizado, pero antes no era así. Entonces el choque cultural fue grande igual, yo no hablaba bien inglés, entonces todo ese proceso del EP que estaba haciendo se vio completamente cortado por mi sobrevivencia de cómo entender la cultura, entender mi nueva manera de vivir que iba a tener en ese lugar.

No sé si el primer semestre, pero gran parte del primer semestre fue como de ensamblarme, de fluir, de entender, aprender hablar. Era como una guagua, me sentía como una guagua. En eso, por ejemplo, nació «Material de la nostalgia«, como de ese sentimiento de identidad, de cuestionadote tu identidad y también lo importante que son las palabras para poder formar identidad, pero también del «País de la Nostalgia«.

En Chile somos súper nostálgicos, pero también hablo del país mío, como que hay un sentido de pertenencia que no alcanza a decir «yo soy de aquí o de allá», tampoco es tan certero, uno es uno no más. Los lugares te van marcando, pero yo no me siento mucho de ninguna parte, no calzo mucho con el estereotipo de ningún lugar, pero creo también que no soy a la única que le pasa, «País de la nostalgia«, el país de donde nació Nata como en su imaginario un poco.

Esa canción eran puros trocitos de cuando estaba cantándole a la Cordillera, aquí en Chile y después se volvió canción estando allá. También influyó que el instrumento allá era piano, porque habían pianos de cola para poder ensayar, entonces a mi me gusta mucho el synthpop, es una de mis principales preferencias musicales, pero también influyó que estuve componiendo, ensayando, cantando y probando las canciones en puro piano, porque era el material.

Yo toco un poquito de piano, pero era el instrumento y súper delicioso también tener esa posibilidad de tocar un instrumento tan grandilocuente, poder tocar mucho en instrumentos así, eso también fue una influencia grande. Creo que también lo hubiera compuesto en piano, yo compongo en piano, pero tenía menos acceso a que alguien me tocara la guitarra, era si o si en piano.

También el tiempo que le faltaron a algunas canciones, que yo siento que quizás hubiera estado bueno guardarlas para poder trabajarlas en Chile completamente y también el tiempo, en el buen sentido, de «Terminal«, que era una canción completamente distinta, donde las primeras que había hecho en mi vida y estaba en otra tonalidad, tenía otra estructura y cuando llegué acá, no me convencía, no me convencía y fue como filo.

Voy a producirla, pero después se me ocurrió cambiarlo completamente y también a propósito de todo lo que había vivido, entonces le di otro significado a la canción, gracias a tomarme un tiempo para decir esto si, esto no, qué es lo que me convence y qué es lo que no me convence de lo que hice

Eso también se da mucho con los amores, pues como que de los amores tení algo, como que algo se queda en ti, de esos amores y y algo de ti se queda en ellos, como que eso es recíproco. Entonces también toca harto, como los primeros amores. Por eso mismo, porque es como que creces. Creo que es distinto cuando ya eres más grande, cuando eres más chico es como que creces con esa persona, entonces es más fuerte. Ese sentido de identidad que se crea como en conjunto al estar más jovencito.

Sé que es difícil elegir para una autora, pero ¿De las cinco canciones cuál es tu favorita?

Oh, sí. Qué difícil. Esto es como cuando le preguntan a una mamá cuál es su hijo favorito. Es distinto de la experiencia de tocarlas, cantarlas, porque ya las canciones son porque están envasadas y están en Spotify y qué sé yo, pero esa es una versión de las canciones, pues como que está también la versión del proceso,cachai? Como de cuál fue la más bacán de trabajar. Después está como la más bacán, de resultado, así como de producto, digamos.

Después la que te hizo sentir más bacán por el recibimiento del público. Después está la más bacán cuando la tocas en vivo, cuando la cantai con pista o cuando la ensayé con la banda o cuando la tocas un acústico, cachai? Es difícil elegir una favorita, porque siento que son muy favoritas en distintos sentidos.

Creo que a nivel de composición y de producción la canción que más me gusta es «Terminal«. Sí, porque me gusta cómo suena. Me gusta cómo se transformó. Me gustan las capas de sonido que tiene. Me gusta cómo la compuse y cómo se dio vuelta todo lo que había hecho al principio y terminé reduciéndolo a lo que es. Me gusta que sea un paisaje sonoro. Por eso hoy día, quizás mañana cambia, pero la de hoy día es la favorita a nivel de producción.

Pero «Clara de huevo«, sin duda es de las favoritas de cantarlas con público, de las favoritas de compartirlas, porque todos se ponen a bailar, aplaudir y la cantan. Entonces eso es divertido. Pero ponte tú,. «El paraíso», igual me gusta mucho cantarla en acústico. Siento que que le viene muy bien la guitarra. Entonces esa es una de mis favoritas de cantar en acústico y así como que va cambiando. E igual me gusta caleta el resultado del «Material de la nostalgia«. Pero no, es una pregunta muy difícil. Son todas diferentes. Son todas favoritas, pero como en distintos contextos.

Comentabas en prensa que “de atreverme a hacer lo que siempre quise. Estas canciones son mi rito de cambio de etapa” ¿desde cuándo tenías ganas de incursionar en la música?,¿qué fue lo que gatilló este deseo?

Yo creo que desde siempre, siempre desde niña. Muy chica. La otra vez contaba en una entrevista que me hicieron que yo jugaba como a la radio cuando chica. Compraban cassettes en mi casa y nos grabábamos con mi hermano, y era como un programa de radio, como musical.

En esa época estaba muy de moda la farándula y High School Musical, entonces mezclábamos las dos cosas, éramos farándula y de repente nos poníamos a cantar canciones de High School Musical. Y también jugaba a que era Axe Bahía, puras cosas así que eran como cosas de esa época, de bandas famosas de esa época.

Me encantaba, pero como que no había mucho espacio para el arte. O sea, había espacios para el arte en mi casa, pero no había mucho de aprender a tocar un instrumento o de entrenar mi voz en serio. No había nada de eso. Entonces era algo demasiado lejano para mí.

Cuando iba en 4.º básico tuve un taller obligatorio de teatro en el colegio. Era parte de las asignaturas del colegio y ahí yo enganché con el arte, pues fue lo primero de interpretar algo, ahí me quedé y me obsesioné para siempre. Decidí que iba a estudiar teatro y yo nunca había ido al teatro. Mi familia no tenían los recursos culturales para llevarme cachar. En esa época que no había internet y el teatro está súper centralizado en Santiago, entonces era en Santiago Centro, Ñuñoa, Providencia, Las Condes, no hay para otros lados.

Decidí que quería estudiar teatro solo por lo que yo sentía estando en el escenario, cachai? Tampoco veía muchas películas, lo que yo tenía más acceso cuando era niña era la biblioteca.

Entonces leía mucho, iba a la Biblioteca Municipal de Puente Alto y leía mucho y inventaba mis cuentos, mis poemas y ahí empecé a escribir poemas, y también escribía canciones y las cantaba solita en mi pieza. Pero ahí empecé a conectar las cosas de a poco. Después estudié guitarra en el colegio. Ahí se dio la posibilidad y era buena en la guitarra.

Pero después me cambié de colegio, no tuve la oportunidad de seguir teniendo clases y yo no me la pude solita como para poder estudiar cejillos y cosas que eran de más fuerza, como de técnica de dedos y era más chiquitita, y no había internet, no había YouTube, no había tutoriales para aprender.

No tenía nadie que me enseñara. Seguí con mi obsesión del teatro. Me cambié al Carmela Carvajal. Ahí como en 7.º básico, me cambié al Carmela.

Mi hermano empezó con la cuestión de la guitarra y yo encontraba que era tan seco, que yo nunca iba a lograr como esa inteligencia musical, el era el niño encerrado en la pieza que tocaba y era bueno.

Igual era súper depre mi adolescencia, especialmente, pero como que teníamos otros tipos de personalidades. Yo era más explosiva, qué se yo. Entonces yo miraba esa diferencia y decía como que “ah, yo no entro en este estereotipo de la persona musical.”

En el Carmela había una orquesta, pero demasiado complicado entrar. Además habian unos temas con el profe de la orquesta y después de muchas idas y venidas, recién en tercero medio dije “filo, yo me voy a meter a esta cuestión, Necesito como quitarme, quitarme el bichito”.

Ya había definido que yo era la persona de teatro, no era la persona de la música y me metí a contrabajo. Me fue muy bien y empecé a aprender muy rápido y me obsesioné caleta con el instrumento.

El instrumento era de la orquesta del colegio, entonces yo tenía que bajar al subterráneo a ensayar y solo que podía ensayar estando en el colegio. Era difícil llevarse el instrumento porque era grande, pesado y porque lo necesitaban también los otros instrumentistas. Pero filo, estaba completamente obsesionada y me quedaba hasta más tarde o me escapaba de clases, le pedía permiso a las profes, me iba en el recreo a ensayar y así fui avanzando súper rápido.

Pero ya después al siguiente año, por la PSU, cuando ya iba en 4.º medio, lo dejé. Porque como era la niña de teatro, yo tenía que estudiar teatro. Y como estaba en el Carmela, que es súper exigente en las cosas académicas, tenía que estudiar teatro en la Católica o en la Chile, sino como que no.

En esa época te hacían creer que yo era una miserable por estudiar, como en otras universidades no fueran la Chile o la Católica. Entonces el nivel de autoexigencia esuna cuestión súper brígida.

Pues volví a soltar esa obsesión y algo que yo sentía que era buena y lo que que me gustaba mucho, soltar un deber ser también. Me dolió dejarlo, pero igual está ahí.

Dejé todo yéndome del colegio y lo dejé absolutamente cuando entré a la carrera de teatro. Pero estando en teatro empecé a darme cuenta de que cuando estaba parada en el escenario y me tocaba cantar, estaba en un espacio muy seguro, muy cómodo, en donde me sentía muy bien y yo no entendía muy bien cuál era el fenómeno que estaba sucediendo, porque yo siempre creí que iba a ser directora teatral y un poco actriz.

Empecé a entender algo muy extraño en lo realmente bien que me sentía cantando en el escenario. Especialmente en 3ro y 4to de la universidad, en todos los exámenes me decían “es que lo que cantaste estuvo increíble, en la interpretación, estuviste brillante”.

Estaba muy obsesionada con estudiar teatro, pero yo había visto dos obras de teatro antes de entrar, nada más que eso. Obras interescolares muchas, pero obras de teatro profesional, no había visto más de dos o tres.

Al final lo entendía todo, porque cantaba. Cuando actuaba con mi voz, entendía. Los cursos de voz hablada me iba muy bien de voz hablada, podía actuar a través de mi voz. Después decantaba todo el cuerpo y ahí lo entendí.

Entonces empezó a ser un cuestionamiento para mí, como qué está pasando con mi voz y con la conexión que tengo con mi voz y cómo expresar sentimientos y expresar imaginarios con la voz. Cuando estuve con Rodrigo Pérez en clase, es un director y actor de cine, teatro y televisión muy reconocido y él me dijo esto y creo que para él fue como muy así a vuelo de pájaro, pero a mí me quedó tan tatuado a fuego que fue como “Wow tengo que intentarlo”.

Para el examen que tenía con él, me escuchó cantar y quiso que cantara en una cosa media operática y él estaba como muy impactado con mi voz.

Entonces empezó a preguntarme, a indagar qué onda, de dónde había aprendido a amplificar tanto la voz y yo le dije un coro y también iba contrabajo a una orquesta.

Me dijo es «que tú tienes que hacer algo con tu voz y con ese instrumento, porque tú tienes algo importante que hacer aquí con como con la música«. Y yo quede así peinaba para atrás. Que me lo dijera él, para mí fue muy importante, que que una persona con tanto carrete artístico. Si él me lo está diciendo, por qué yo nunca me lo creí conmigo misma.

¿Qué onda? ¿Qué pasa con conseguir mi intuición, con seguir mis deseos?, ¿la vida es una o no? Pero no lo hice de inmediato, porque estaba estudiando entonces y al mismo tiempo, una de mis amigas estaba yendo a unas clases de rap. Las clases empezaron a agarrar mucho vuelo y la invitaron a cantar a un colectivo de rap. Entonces estaba ya empezando a cantar, como a rapear en escenarios, y era como que la veía a ella y me parecía algo muy impresionante, algo que me daba mucho deseo de hacer, pero todavía sin atreverme.

Después empecé a cachar más gente que la estaba haciendo a puro pulso y era como ¿por qué yo no? Si yo siempre he escrito mis poemas y me gusta cantar. Entonces ¿por qué no? Entonces me prometí que cuando saliera de la U iba a empezar a tocar piano, a agarrarme de algún instrumento.

En ese momento me tincó el piano. Empecé a tocarlo para poder componer, primero yo sola nomás. Con el computador dije «ya voy a cachar si me gusta la volada o no» y empezó la pandemia, entonces fue la excusa perfecta para detenerse y hay mucha gente que empezó también sus proyectos en pandemia. Porque fue el momento de detenerse y decir «ya, nos estamos muriendo y me voy a morir sin hacer lo que realmente quiero hacer». Para mí fue un charchazo.

«Quiero hacer canciones, tengo que hacerlas«. Me puse a hacer canciones. Siempre tuve el deseo de hacerlo, siempre estuvo ahí, pero lo empujaba hacia abajo, lo bloqueaba. No confiaba en mi misma y tampoco sabía muy bien cómo hacerlo. No entendía muy bien cómo se llegaba a la canción. No entendía muy bien, porque yo estaba en una orquesta de música clásica. Entonces la música que tocábamos en guitarra no eran los Beatles, era como folclórico. Después me di cuenta de cuáles eran mis gustos musicales y también mientras yo estaba en la universidad tenía un pololo que tocaba guitarra, entonces cantábamos mucho, mucho, mucho. Hubo actividad musical, pero era de dormitorio de estar guitarreando, buena onda. De repente en los carretes cantábamos para la gente.

De todas las capas sonoras y elementos que usas en tu EP me llama a preguntar, ¿qué referencias musicales tuviste a la hora de componerlo?

Bueno, mis referencias sonoras yo creo que residen principalmente en el synthpop, en el pop y en el rock latinoamericano. Me gusta mucho. Yo creo que mi máximo referente musical, de todos en el mundo, probablemente es Charly García.

Si, es que es un músico que que yo siempre he escuchado. Siempre, siempre. Entonces es como una referencia que es intrínseca. Mi mamá siempre escuchó Charly García. Siempre, hace demasiados años atrás, antes de que yo naciera, desde que soy ovocito estoy escuchando a Charly García y después nací escuchando a Charly García y probablemente es parte de estos juegos de concierto.

De hecho era «cantar estoy verde, no me dejan salir«. Esa era una de mis canciones favoritas cuando era chica. O también me acuerdo que yo era chica, no sé si iba en la básica o todavía iba en el jardín, pero yo me acuerdo que me levantaba en esa época como a las seis de la mañana, porque escuchaba que mi mamá estaba como escuchando programas musicales a esa hora, por el UCV Televisión, ponte tú.

Yo me levantaba y me iba al lado de mi mamá a a escuchar y a ver el video, porque para mí era una cuestión que me daba demasiado miedo, pero me seducía demasiado, era una cuestión que yo no entendía cómo me podía generar tanto nervio este sujeto como viejo, flaco y más encima con unos pantalones rayados, un fondo rojo, los ojos con rayos láser.

Todas esas cosas creo que están impregnadas en mí, creo que se me sale eso en el EP. El «Clics modernos«, ese definitivamente fue a conciencia una referencia, como toda la música de sintetizadores con soniditos, haciendo un experimento, pero también bien rockero.

También un referente muy importante para mí es Miranda!, que es una banda que empecé a escuchar por mí misma cuando era muy chica. Es una referencia que tengo así como para la vida, pero también fue referencia a conciencia. Es la manera, yo creo, de componer, de escribir las letras, fue una referencia en ese sentido y en los sonidos también.

De los chilenos, Javiera Mena fue súper referente, especialmente el disco «Mena». Creo que los referentes fueron más latinoamericanos de pop y rock latinoamericano. También habían otros. Hay otros anglos, pero los principales son estos otros que te estaba diciendo.

“Egreso” fue una de las buenas experiencias musicales que han abierto este año. Según explicabas te parece “importante darle espacio a la nostalgia, a la tristeza, a la intensidad de los afectos sin satanizarlos, especialmente en la época de las redes sociales”. ¿Hay planes a futuro para un larga duración? Y si es así, ¿te gustaría seguir explorando estas emociones a través de la música?


2 respuestas a «Nata!: En medio del caos nace la fiesta»

  1. […] así como nata!, con un pegadizo coro, pasa desde un arreglo para cuerdas a una guitarra fogatera y termina en una […]

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  2. […] un giro hacia un sonido más íntimo , nata! nos presenta una historia de desamor en «El Paraíso«. Acompañada únicamente por su voz y la […]

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