Corto y preciso: Casa Tomada trajo de vuelta sonidos que echaba de menos pero con un sabor distinto, nuevo y tan cautivador que no temo decir que está entre mis favoritos de lo que va del año.
No me daré muchas vueltas porque vengo ensayando esto desde que salió el disco.
Casa Tomada es una agrupación venida de Concepción, que debutó hace dos años con el EP «Casa Tomada«.
Ruth 9000 nos regala ocho canciones, para dar un total de 31 minutos (¿referencia?) que montan todo el compendio sonoro.
En media hora, con sólo ocho canciones, la banda no decae en ninguna canción. Obviamente hay algunas que destacan, como por ejemplo mis favoritas que son «Rangel» y «Sin Ritual«. Pero el resto están tan bien ejecutadas que no tienen nada qué envidiar.
Todo el LP se encierra bajo ese clima de shoegaze, un excelente entrega bajo este género tan maravilloso e hipnótico, cargado con un aura de distorsión, sin miedo a construir capas y capas de paisajes sonoros.
Sumado con las voces, que afinan y calzan a la perfección con la instrumentalidad presentando por el grupo. Una emocionalidad y potencia que se estira y contrae al compás de las cuerdas y la batería, con una poesía que termina de cerrar el círculo y te embriaga en una experiencia total.
Una experiencia ya conocida, pero como dije al inicio, con nuevos matices, sonoridades peculiares que la banda podría explotar más adelante o experimentar desde esas bases.
¿Algún punto en contra? No le puedo culpar por no tener ocho hitazos, y aunque «Rangel» y «Tras Tus Ojos» sean los caballitos de Troya perfectos para presentarse a un amplio público, Casa Tomada logra un pilar importante y esencial (al menos para mí) en cualquier obra musical: Nunca dejarte caer de la experiencia.
Es un LP sólido, un debut que promete grandes cosas para el futuro de la banda y a mi parecer, con la chorrera de discos que he escuchado este año, es un firme candidato para competir a nivel hispano parlante, e incluso, a nivel internacional.
Mi veredicto final de Ruth 9000 es:

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