En su primer disco bajo su nombre de pila, la artista entrega ocho canciones que viajan entre la electrónica, el ambient y el pop alternativo, explorando la soledad como un espacio creativo y de autodescubrimiento.
Es un álbum que funciona como un portal entre realidades, conjurando paisajes sonoros únicos, evocando lo desconocido y desafía la comprensión tradicional.
El EP de Alicia y las Hormigas fusiona funk, pop y música electrónica en seis canciones, manteniendo su esencia festiva y energía constante, aunque sugiere una búsqueda de diversidad temática.