La canción que celebra lo irrepetible, fusionando bossa nova con texturas electrónicas. Co-producida por ella misma, invita a la introspección y conexión emocional.
El doble single «No es que uno sea tonto» y «Vuelve la calma», reflejan la juventud chilena y su transición de los veinte a los treinta con honestidad.
Es un álbum que funciona como un portal entre realidades, conjurando paisajes sonoros únicos, evocando lo desconocido y desafía la comprensión tradicional.