Rosario Alfonso intercambia el minimalismo por una riqueza orquestal (arpas, vibráfonos y leonas) para crear el mapa sonoro más honesto sobre sanar un corazón roto. Una maduración espectacular.
Con una producción más sencilla pero cargada de significado, la banda logra uno de los trabajos más conmovedores de su discografía. Un viaje íntimo por el cansancio, las dudas y la belleza de crecer.
El debut de Sabales es una obra redonda donde la honestidad, el carisma y una producción cuidadosa convergen en uno de los discos más memorables del año.
El primer LP de Costamora, grabado entre salas de ensayo y homestudios, es un ejercicio de pop-rock indie sólido y profundamente personal que se ganó un lugar entre los discos más memorables del año.
El segundo disco de Nicolicio profundiza en la introspección, mezclando post-rock, emo y arreglos orquestales para crear una obra que duele, pero también libera.
El EP de Alicia y las Hormigas fusiona funk, pop y música electrónica en seis canciones, manteniendo su esencia festiva y energía constante, aunque sugiere una búsqueda de diversidad temática.
«Kiltro Romántico» es un riesgo desde su concepción al ser una mezcla de estilos y sonoridades, sin definirse mucho. Lamentablemente, su gran defecto reside en esto. El EP se termina sintiendo como un menjunje que no termina de cerrar por ningún lado.
Francesca Santoro es capaz de tomar elementos pop e introducirlas a esta raíz musical y, la mezcla de composición, instrumentos y las líricas de la artista, dan vida a un homenaje y una reinterpretación de la música andina.