En la Sala SCD Bellavista, tres músicos y el disco «Plegaria» bastaron para demostrar que la música en vivo tiene una magia que ningún reproductor puede replicar.
Ver a Francesca Santoro fue la confirmación de lo que escribí hace dos años sobre su disco “Carnaval”. Es un acercamiento de la música andina, de la raíces del norte del país y crear una sinergía rica con el pop y elementos electrónicos.
La cita, en la Sala SCD Bellavista, fue una demostración minimalista a la vez que poderosa frente a un escenario que nos tuvo cautivados durante la presentación del disco completo acá en Santiago.

Otro, a mi lista de tachados, el espacio es un acercamiento tan íntimo pero no pierde lo espectacular al tener a la artista tan cerca, ver sentado como si fuese una obra de teatro, interactiva sí, porque varias veces se nos instó a ser parte de la magia de la noche.

A cargo de abrir el show estuvo Simonia, cantautora que hace dos años lanzó su disco “Asunto de niñas” y ha ido dejando un par de sencillos con el tiempo. Había escuchado su obra, pero el formato acústico y con la atmósfera de la Sala SCD tenía otro sabor.
Brilló tanto por su interacción con el público, como un repaso por su cancionero, dando paso a momentos memorables como el coreo del “miau miau miau” y la complicidad implícita entre canción y canción. Hay que re-escuchar su disco y para quiénes que aún no lo hacen, ¿a qué cresta esperan?

Después de una breve pausa, aparece la protagonista de la noche junto a Marcelo “Maco” Cornejo en cuerdas y a Daniela Riquelme en percusión. Estaba todo seteado.
Me puse algo nervioso, quería saber cómo se podía volcar lo que escuché por primera vez hace dos años en escenario, además sólo con tres personas. Desde que Dani empezó a darle ritmo a la primera canción, supe que todo estaría bien, estaba por presenciar algo como ese disco.





Sin embargo, fue más allá. Creo que shows como este, demuestra la magia de ir a escuchar música en vivo, ya sea en un espacio más de contemplación como uno de saltar en una multitud y corear, puedes escuchar variaciones del tema, vibraciones, gozar tanto de lo que desprende la escenografía con la acústica.
Es el alma de lo que nació como un tímido intento salir de casa y terminó derivando en estas crónicas, abstraerse por más de una hora, en un todo y con todos.

Además la cita estuvo bendecida por un clima agradable, dando los últimos besos tímidos al calor invasivo de Santiago, tuvimos una jornada que repasó por todos los temas que le dan forma y propósito a “Carnaval”. Incluso se subió Dani Ride, con su voz tan potente, desplegó todo su talento junto a su amiga.
Ya cerrando el show, con diadema en cabeza y el vestido con alegorías norteñas que parecía dar chispazos en contraste con los focos, Francesca habló sobre lo que quiso traer a escena, lo mismo que he venido hablando y lo logra con creces, un cachito de su casa, de su niñez y crecimiento. Una tierra hermosa a la vez de dura.
De una dureza distinta habló, respecto a estos tiempos violentos, donde todo parece estar en contra, hizo un llamado a no perder la esperanza, dio paso a “Plegaria”.
No voy a mentir, era la canción que esperé todo el día. Tanto por lo potente de su contexto y porque engloba todo lo que ofrece este disco. De hecho cada vez que lo recomendaba, utilizaba este caballito de batalla.
Es un track que brilla tanto por este tipo de sincretismo entre el pop y la música andina, la letra llega a doler y el ensamble de instrumentos de a poco van apareciendo hasta reventar en el coro. Y en vivo, ese golpe al corazón fue más directo e intenso, era todo lo que esperaba y más.

Así se fue otra jornada de música en vivo, volviendo tarde a casa pero con el corazón llenito a más no poder. Nuevamente agradezco a la artista por la invitación, un show que esperé por más de un año.

Deja un comentario