Rubio y la redención orgánica de «Espero podamos ver un ovni juntxs»

Tras establecerse en México, Fran Straube libera su cuarto álbum de estudio, un trabajo donde las guitarras y las baterías reales reemplazan el MIDI.

Hay procesos que solo cobran sentido cuando se comparten, y el nuevo paso de Rubio parece ser el más humano de su trayectoria. La artista nacional acaba de estrenar «EPV1OJ» («Espero podamos ver un ovni juntxs»).

El disco de 10 canciones que marca una distancia con la electrónica brumosa de sus entregas anteriores para abrazar un formato de banda mucho más cálido y directo.

Producido nuevamente junto a Pablo Stipicic, este álbum funciona como una catarsis personal donde Straube decidió botar lastre de su infancia y adolescencia.

Musicalmente, el cambio es radical: si antes el sintetizador dictaba el pulso, aquí son las guitarras en tonalidades mayores y las baterías grabadas por legomoustache las que sostienen un relato que ella misma describe como una «rendición». E

El concepto del ovni no es azaroso; es la búsqueda de un momento trascendental con un otrx (o con uno mismo) en medio de un mundo que a veces parece terminar.

Este lanzamiento llega en un momento clave para la internacionalización de la artista, quien llevará estas nuevas texturas orgánicas a los escenarios de Lollapalooza Chile el próximo 14 de marzo, para luego continuar su ruta en el festival Pa’l Norte en Monterrey y una extensa gira por México durante mayo, incluyendo paradas en Ciudad de México, Querétaro y Guadalajara.


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