“La Tercera Guerra”: Cuando el indie mira el horizonte y no promete salvación

La banda penquista abre una nueva etapa con un single que combina guitarras veraniegas, melancolía generacional y una narrativa que cruza lo íntimo con la catástrofe.

Los Gatos Bala presentan La Tercera Guerra (perdidos en el mar), un nuevo sencillo que marca un punto de inflexión en el sonido y el relato de la banda emergente de Concepción.

La canción se despliega como un contraste permanente: comienza con un guitarreo cálido, casi playero, ideal para una fogata al atardecer, pero avanza hacia un territorio más denso y serio, cerrando con la simulación de un bombardeo que se percibe a la distancia, como una amenaza constante que nunca termina de desaparecer.

Musicalmente, el tema se aleja del sonido más beatle que había caracterizado parte del repertorio anterior del grupo, para expandirse hacia un indie de pulsión contemporánea, con influencias de MGMT, Arctic Monkeys y Turf.

Gonzalo Fuentes, compositor y guitarrista de la banda, relata que todo comenzó con una frase que apareció mientras intentaba dormir: Perdidos en el mar esperando la tercera guerra.

Desde ahí, se construye un escenario donde jóvenes escapan de sus problemas hacia una playa, un espacio que promete libertad y calma, pero donde lo personal se cruza inevitablemente con una catástrofe social mayor. La letra habla de aceptar un final con cierto alivio, no porque sea bueno, sino porque lo que viene podría ser peor.

La banda reconoce un tono algo absurdo, casi resignado, que dialoga con la forma en que las generaciones jóvenes conviven a diario con noticias devastadoras, crisis globales y una ansiedad constante que parece normalizarse. El mundo sigue girando, aunque todo parezca estar siempre al borde del colapso.

En ese sentido, el imaginario de la canción también se conecta con referencias cinematográficas como «La Laguna Azul» (1980): una historia que, bajo una superficie paradisíaca, esconde un desenlace profundamente triste y solitario.

La Tercera Guerra” fue grabada y mezclada por Cristian Rojas en Casa Estudio, en Concepción, tras ganar una convocatoria impulsada por el propio estudio, y masterizada por Victoria Cordero en Santiago.

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