Octavio «Tavo» Castillo es una figura central para entender la historia musical contemporánea del Perú. Fundador de Frágil hace más de cuarenta años, su rol como compositor y multiinstrumentista ayudó a definir el sonido del rock progresivo peruano, dejando una huella profunda en la cultura del país. La disciplina y la inventiva que aplicó durante su extensa carrera en el rock le permitieron moldear un estilo propio, reconocido por generaciones. Con el lanzamiento de Apus del Alma, su nuevo álbum solista, Tavo Castillo se muestra dispuesto a explorar territorios que van mucho más allá de la épica roquera que lo hizo famoso. Este trabajo demuestra cómo un artista legendario puede mutar y llevar su experiencia a nuevas fronteras de la música de fusión y la nueva era.
Quienes han seguido de cerca la potencia y el virtuosismo de los teclados y la flauta en Frágil encontrarán en este álbum la misma maestría compositiva, pero canalizada hacia una calma profunda. Las composiciones que forman Apus del Alma se alejan de la grandilocuencia del rock sinfónico. En su lugar, el músico se enfoca en la creación de texturas atmosféricas y en la precisión instrumental. Resulta fascinante percibir cómo el mismo músico que ayudó a definir la dureza del rock andino ahora se inclina por la introspección y la delicadeza. El cambio se siente natural, una progresión lógica para alguien que siempre ha mantenido una curiosidad inagotable por las posibilidades de la expresión artística.
El repertorio del disco se desarrolla sobre una base de instrumentos electrónicos y eléctricos. Estos elementos, sin embargo, nunca dominan el resultado. Funcionan como el soporte que permite a las flautas, las ocarinas y a las percusiones ancestrales ocupar el plano principal. El álbum se siente como una serie de postales instrumentales que, aunque no se apegan a la estructura tradicional de una canción popular, sí transmiten una sensación de completitud. La producción del álbum es transparente y limpia. Esto permite apreciar la calidad de la ejecución de Tavo y de sus colaboradores, destacando la interacción entre los instrumentos modernos y aquellos de raíz andina. La mezcla funciona para que el oyente se sienta sumergido en las texturas que el músico propone.
Este segundo trabajo solista de Castillo es un documento de madurez creativa. Confirma que la esencia artística de Tavo Castillo perdura y se expande, encontrando formas elegantes y emotivas de seguir comunicándose con su audiencia. Su música siempre ha poseído una cualidad épica. Ahora esa cualidad se transforma en una energía sutil, enfocada en la conexión interna y la emoción. La escucha de Apus del Alma es una invitación abierta a percibir que el poder de la música no reside únicamente en el volumen o la velocidad, sino en la profundidad de lo que se transmite. El álbum es la continuación de una búsqueda que, a pesar de sus cuarenta años de andadura, se siente tan fresca y necesaria como su primer gran éxito.

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