El músico lanza Pasado Presente, un álbum que desafía el streaming y propone una experiencia física y poética donde cada oyente se convierte en parte de la obra.
En una era dominada por algoritmos y pantallas, Víctor Oyarce propone volver al cuerpo y al azar. Su nuevo disco, «Pasado Presente«, no solo es una compilación de seis piezas instrumentales que recorren diez años de exploración sonora, sino también una experiencia tangible que busca devolverle materialidad al acto de escuchar.
El músico lanzó el álbum a través de una pequeña caja con su nombre, un código QR y una tarjeta microSD que contiene una canción al azar.
En total, 800 unidades fueron distribuidas en distintas comunas de Santiago y regiones, como si fueran mensajes lanzados al mundo en espera de un destinatario.
“Me interesa la idea de que una canción viaje y encuentre a alguien en un momento específico de su vida. Que la experiencia de escuchar no dependa del algoritmo, sino del azar”, comenta Oyarce.
Cada caja contiene además un código que dirige a un video privado en YouTube, donde el artista explica el sentido de esta propuesta: cruzar en tiempo y espacio la vida de quienes se topen con su música.
En ese gesto, el proyecto se convierte en una intervención social y emocional, un intento por transformar el acto cotidiano de escuchar en un encuentro impredecible.
Con una duración de 28 minutos, «Pasado Presente» despliega pasajes de jazz, rock experimental y fusión instrumental, funcionando como una bitácora sin palabras.
Entre lo físico y lo virtual, entre el azar y la intención, Pasado Presente invita a pensar en la música como algo más que un archivo en la nube: como una experiencia que nos encuentra, nos toca y nos conecta con otros sin necesidad de estar en línea.

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