Chica Lunar transforma siete años de emociones en “TRANSMUTARSE”

Entre guitarras análogas y atmósferas synth, la artista convierte la nostalgia y el crecimiento personal en una bitácora sonora sobre el poder de la sensibilidad y la transformación.

Después de años componiendo canciones que nacieron como confesiones íntimas, Chica Lunar decidió abrir su baúl de recuerdos y compartirlo en TRANSMUTARSE, su primer disco.

El álbum, producido junto a Sebastián Mieville (Mismoinerte), recopila siete años de vivencias, desde los 17 hasta los 24, en una colección de retratos melódicos donde el agua, la sensibilidad y la transformación son los ejes que guían el viaje.

Siempre he sido de transformar las vivencias en arte. Por eso les digo retratos: vivencias melódicas”, comenta la artista, quien describe su propuesta como un tránsito desde lo íntimo a lo expansivo.

TRANSMUTARSE se mueve entre maquetas folk y paisajes electrónicos, entre guitarras acústicas y sintetizadores análogos, encontrando un equilibrio entre lo romántico, lo retro y lo onírico.

En este proceso, la colaboración con Mismoinerte aportó una nueva profundidad instrumental y permitió que la sensibilidad de Chica Lunar brillara en una producción más ambiciosa: “Él entendió el sonido que yo quería y aportó desde su mundo progresivo, haciendo que todo fluyera con generosidad”.

El disco mantiene un hilo simbólico ligado al agua, elemento que representa la fluidez emocional y la capacidad de transformación. “El agua es mi elemento, representa la sensibilidad y la manera en que abordo las cosas desde lo emocional”, explica la artista.

TRANSMUTARSE no solo es un recorrido sonoro, sino también una declaración sobre el poder de convertir el dolor en belleza. “Me gusta la metáfora de la perla: cómo algo que nace desde la incomodidad puede convertirse en algo valioso. Así entiendo este álbum, como una transmutación. Es transformar el dolor en amor”.


Deja un comentario