La gira ya está en marcha y confirma la madurez de un proyecto que mezcla potencia, cine, distorsión y oficio musical desde la independencia.
Desde Talca y sin pretensiones de fama, Arystas acaba de lanzar su segundo trabajo discográfico: un álbum homónimo que compila tres EPs trabajados durante tres años, con distintos conceptos, estéticas y técnicas de grabación.
Bajo una lógica autogestionada y una mirada artística amplia, el grupo —formado por Luciano Peldoza, Cristóbal Peña y Luciano Flandes— propone un hard rock con identidad propia, que conversa con el sonido clásico del género pero no le teme a los giros melódicos, los efectos digitales ni a la experimentación narrativa.
“Nuestro disco homónimo es como una recopilación de etapas. Son tres EPs, cada uno con su personalidad. Desde la grabación casera del primero, pasando por la exploración digital del segundo, hasta llegar a una producción más cuidada con estudio y masterización por Chalo González en el último tramo”, explica Luciano Peldoza, guitarrista, compositor y voz de la banda.
El resultado es un álbum lleno de capas, referencias y transiciones que da cuenta de una evolución musical palpable. “Queríamos que este disco sonara a power trío, con un diálogo honesto entre batería, bajo y guitarra. Que cada instrumento hablara, sin relleno, pero con profundidad”, agrega.
De “La Solera” a “Profeta”: una travesía narrativa y sonora
Para Arystas, cada canción tiene una historia propia. Desde las referencias cinematográficas del primer EP —que incluye una pieza inspirada en la película ficticia de Michael Scott en The Office— hasta las texturas distópicas del segundo tramo, que imagina un mundo gobernado por inteligencia artificial.

Todo se cierra con una trilogía grabada en vivo en estudio, donde “Profeta” se erige como la canción que mejor resume el presente del grupo: “es potente, equilibrada, pero también te deja una sensación de libertad muy placentera de escuchar y tocar”.
El proceso compositivo, sin embargo, fue siempre colectivo y flexible. Luciano lo describe así: “Primero maqueto una idea base con riff, estructura y algunos pasajes clave. En los ensayos, los chicos aportan sus arreglos y en base a eso replanteo la guitarra. Luego ajustamos todo juntos, grabamos y sobre eso recién trabajamos las melodías vocales y las letras. Buscamos que las canciones digan algo emocionalmente coherente con lo que suena”.
Hard rock con ADN propio (y algo de surf, progresivo y city pop)
Aunque el género madre de Arystas es el hard rock, su espectro sonoro es más amplio. En el disco hay pasajes de rock progresivo, guiños al surf rock clásico, efectos digitales, distorsión densa y momentos melódicos bien cuidados.
“Nunca tratamos de sonar como alguien. Las influencias están —King Crimson, Jimi Hendrix, The Aristocrats, hasta ilustraciones o series—, pero no buscamos parecerlos. Queremos que nuestra música signifique algo para las personas, no solo para músicos”, comentan.
Talca como base, pero no como límite
Grabar, tocar y crear desde Talca ha sido un desafío. La banda reconoce que la escena local ha sido más desafiante que acogedora: “hay pocos espacios que realmente apuesten por el desarrollo cultural de las bandas. Y los tratos con los locales no siempre son buenos. Pero últimamente han aparecido nuevas generaciones con una mentalidad más colaborativa y ahí vemos futuro. Si se sigue trabajando, Talca puede ser un gran lugar para hacer música”.
Gira en marcha: de la distorsión al vivo
Arystas ya está girando con su nuevo disco. El recorrido partió en Talca, y contempla fechas en Santiago, Curicó, Constitución, Valdivia y un cierre en su ciudad natal.

La banda promete sets intensos, con esa energía que “no siempre se refleja en los discos, pero que en vivo se vuelve mágica”.
“Queremos mostrar el resultado de más de diez años estudiando música y entendiendo nuestro proceso creativo. Que lo que tocamos tenga sentido emocional y artístico”, cierran.

Deja un comentario