Un canción que transforma la despedida en libertad, fusionando pop alternativo con influencias rockeras, acompañado de un videoclip místico, que invita a la experiencia sensorial.
Inspirada en el universo estético de Stevie Nicks y la nostalgia sonora de los años ochenta, la artista chilena Alley presenta “Cariño”, una canción que redefine la despedida como un acto de libertad y transformación.
El sencillo marca un nuevo paso en su carrera como compositora y productora, apostando por un pop alternativo que conjuga intensidad emocional, pulsos bailables y una identidad visual propia.
Grabado y producido íntegramente en su habitación, “Cariño” nace de una maqueta presentada a un concurso, dando origen a un proceso creativo ágil pero profundamente coherente.
“Tuve que producir todo en muy poco tiempo, pero con una dirección estética muy definida desde el inicio”, comenta Alley, quien ha construido su sonido a partir de referentes como Cyndi Lauper, Fleetwood Mac y, especialmente, Stevie Nicks.
“Sé que mi pop no es rosado ni hegemónico, porque traigo raíces rockeras. Me inspiran mujeres fuertes que hicieron pop sin dejar de ser salvajes”, afirma.
El nuevo single propone una lectura alternativa de la ruptura amorosa: lejos del lamento estático, “Cariño” transforma el dolor en movimiento.
“Tomar el dolor y hacer una canción es algo complejo, pero tomar ese dolor y convertirlo en una canción bailable es magia”, señala Alley, reafirmando su búsqueda de una propuesta que vibre desde el cuerpo sin renunciar a la profundidad.
El lanzamiento viene acompañado de un videoclip estrenado el 26 de mayo —fecha que coincide con el cumpleaños de Stevie Nicks— en el que elementos del tarot, velos y símbolos rituales configuran un universo visual cargado de mística.
Filmado en una antigua casona, el clip propone una experiencia sensorial más que narrativa, donde la oscuridad deja de ser una amenaza para convertirse en aliada: “Siempre me dio miedo la oscuridad, y ahora quise entrar en ella para liberarme”.

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