Amapola es una artista chilena radicada en México, con obras que abordan el indie folk y la trova punk, comenzó su proyecto desde 2017 y ya cuenta con discos de estudio, EP y sencillos.
Hace poco lanzó «Nubecita«, EP que le hace honor a su nombre y que recomendamos en nuestro último «Semana del Editor«. La artista tuvo la amabilidad de dedicar parte de su tiempo para Corto Punzante y inaugura nuestra nueva sección de entrevistas, un formato fiel a nuestra editorial de contenido cortito pero al hueso.
«Hierba Para La Tristeza» fue tu último LP, ¿hay planes a futuro para lanzar un nuevo larga duración o tienes pensada otra vía?
Por lo que leí en el comunicado, grabaste en México y también has pasado por Chile, ¿Hay una razón especial o inspiración en particular para estar en el país del norte?
Me enganché de México hace varios años. Estaba estudiando en Chile y ya estaba súper emocionada por todo lo que era México. Me vine a seguir estudiando aquí, porque en Chile la educación es un privilegio y porque quería conocer más de este lugar, además que quería conocer el proceso de construcción de autonomía del zapatismo.
De ahí me quedé super enamorada de los paisajes, de las artes, de la comida, de mis amigues. Lo sentí como un hogar, así que tuve que volver, pero también me he enamorado del viaje, lo que me hace querer estar en movimiento.
¿Cuál fue tu primer o más importante acercamiento a la música, qué te motivó a ser artista?
Ha sido todo un proceso en realidad. La música ha estado siempre en mi vida de alguna u otra manera. Mi mamá y papá son super cantores, desde chica que les escuchaba (cuando estaban juntes) a mi papá tocar la guitarra y a cantar. Mis abuelos también participaban de coros, así que siempre he estado en un ambiente algo musical.
Creo que de los primeros acercamientos que cambiaron mi relación con la música fue cuando comencé a aprender guitarra y cuando comencé a definir mi gusto musical propio, cuando me sensibilicé ante la poesía de las canciones, a su letra, a su sonido.
Encontrarme con las canciones de Sui Generis, de Violeta Parra, de Silvio Rodríguez en mi adolescencia fue muy impactante y marcó mi relación con la música, al mismo tiempo que me paralizó, porque sentía que yo no tenía nada que aportar ante las palabras profundas de esas poesías. La motivación vino desde un lugar muy personal, casi desde una necesidad y desde un consejo de un amigo que me dijo que hiciera música para mí, y no pensando en si gustaría o no. Creo que ese es un consejo para todo en la vida.
¿Qué referentes artísticos tienes?, ¿Qué obras o experiencias nutrieron a Nubecita?
Mis referentes son variados, son musicales, pero también visuales. Música que ha influenciado mi composición serían: Violeta Parra, Silvio, Radiohead, Manuel García, Parálisis permanente.Nubecita es un disco cortito, escrito entre la pandemia y su salida.
Hay un par de experiencias fuertes que marcaron todo el disco, uno es la muerte de Emilia Milen, una compañera asesinada en el sur de Chile, a quien escribí «Para Bau» y que da título al EP Nubecita. Escribí la canción en una visita al sur, donde vive mi papá, cuando se cumplía un año del asesinato de la Bau. Ahí, entre el verde del bosque del sur, y los cielos australes, llegó la canción casi como por encargo.
Y la otra experiencia es la de habitar y construir un hogar, que nos fue arrebatado de manera sumamente violenta, un hogar en la ciudad, en la capital, en donde conectamos de igual forma con la naturaleza, con pajaritos y estrellas.
Si se busca trova punk no aparece una definición clara, ¿Qué es para ti esta definición o etiqueta?
Uff, es que el tema de las etiquetas es complicado. O bueno, a mí las etiquetas me cuestan bastante, sobre todo para definir la propia música. Hablamos en algún momento con les amigues de Joy Boy records, que son quienes me están acompañando con el último material que lanzamos, que mi música rondaba por el indie, pero folk, la trova pero otra, una distinta de la trova clásica.
Es decir, folk y trova, porque desde un sonido crudo de guitarra de maderita, con la voz acompañando se arma todo, ¿no? Indie y punk por una postura, en donde la autogestión se vuelve un centro importante para la producción del material. También por la simpleza de las composiciones, que a veces con 3 o 4 acordes construyen todo.

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